En el año 397 d.c en un pequeño pueblo llamado Hipona un sacerdote llamado Aurelio Agustín se atrevió a preguntarse algo para lo que no había respuesta ¿Qué es el tiempo?, duró días, meses, años durmiendo con esta molesta duda, como un parásito, lo acompañaba al comer, al hablar, al pensar, al recordar.

El tiempo, algo que le había acompañado toda su vida, ahora no era mas que otro extraño; en su locura escribió:


-“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es?” (Confesiones, XI, XIV, 17)


Concluyó en que el tiempo está contenido en el presente, pues no hay manera de asegurar que el pasado existió, ni que el futuro lo hará; es solo mediante nuestra alma y su percepción que podemos viajar por estas tres presencias, al pasado mediante los recuerdos, al presente mediante la acción y al futuro mediante la expectativa.


Emmanuel Kant sostenía que el tiempo era una forma de intuir lo acontecido (virtud exclusiva del humano) así podríamos tomar al tiempo como un artificio del hombre, sirviendo para definir el movimiento y ocupación de sitios distintos en distintos instantes, una medida para una longitud, un segundo para un tiempo, sin embargo siglos han pasado desde sus respuestas y desde su existencia, es donde me pregunto si nadie los ha de recordar, entonces ¿existieron?


Por un lado menos existencialista la ciencia tenía la idea del tiempo clara y definida como la separación de los acontecimientos que son sometidos al cambio, un tiempo absoluto, pero hasta el siglo pasado en 1905 la física daría un salto tan abismal, que nada de lo que comprendíamos hasta ese entonces podía asentarse sin ser cuestionado de nuevo, incluso el tiempo.


La Teoría de la Relatividad Especial decide abandonar las ideas Newtonianas absolutistas, pues bajo esta lógica un objeto que se mueve a 30 KM/H a una velocidad constante, deberá ser así bajo cualquier circunstancia, sin embargo Einstein postulo que pasaría entonces si ese objeto se moviera en el sentido de rotación de la tierra que va a una velocidad de 1670 KM/H, para un espectador que pudiera verlo desde el espacio exterior este objeto se movería a una velocidad de 1700 KM/H, para los espectadores que nos encontremos en la tierra, la velocidad del objeto será 30 KM/H.


¿Pasaría lo mismo con la luz? Si la velocidad de la luz en el vacío es de 300,000 KM/S y esta es emitida en forma de un láser por ejemplo, este láser se encuentra en un vehículo que se mueve a 100 KM/H, ¿estas velocidades se sumarían para el espectador que los observa dese el exterior del vehículo? La respuesta aunque sea contraintuitiva, es que no.


No hay manera de acelerar la luz y ningún cuerpo es capaz de superar su velocidad se nos presenta como la única constante del universo, ya que esta se mantiene absoluta, es el tiempo y el espacio quienes se estrechan o dilatan para mantener esta ley.


Dejamos de ver el tiempo como un proceso lineal, mas bien como una malla entretejida con el espacio, capaz de deformarse originando en estos fenómenos la gravedad, el tiempo no tiene sentido, como el espacio tampoco lo tiene, no hay ninguna ley física existente que tenga como requisito que este vaya de pasado hacia futuro (exceptuando la segunda ley de la termodinámica pero es comprobable matemáticamente que la entropía es reversible) se convierte en otra dimensión más, la cuarta.


Sí hubiera vida inteligente observándonos desde una nave a 53 años-luz (año-luz: distancia que recorre la luz en un año) observaría junto con nosotros los primeros pasos del hombre en la luna, para una nave que se encuentre a 230 millones de años-luz, sería capaz de ver el meteorito que acabo con la vida de los dinosaurios y si uno se aleja lo suficiente ¿podría ver el origen del universo? La respuesta será para otro día.


Se manejan magnitudes tan grandes en comparación a las humanas, desde la formación de nuestro planeta hace 14 mil millones de años hasta cuando esto sea leído, no representará mas que un parpadeo en la vida del universo, el nuestro es uno joven y próspero, pero cuando las estrellas de menor tamaño como la nuestra mueran, cuando las de mayor tamaño colapsen en agujeros negros, los planetas que circunden alrededor de estas, salgan disparados y choquen entre sí, hasta que se desintegren, para después en miles de trillones de años después, los agujeros negros se evaporen (Radiación de Hawking), en otros miles de trillones de trillones de años solo queden partículas como fotones flotando en un espacio muerto, donde cada átomo se despedace hasta ser nada, es entonces donde el tiempo perderá todo sentido, donde el cosmos no puede ser más desordenado, donde nada pasa ni pasará, es ahí el final del tiempo.


Explorado hacia el lado racional y el emocional se llega a una respuesta similar, que el tiempo es este éter en el que somos, siendo percibido solo por llámese el alma o el espectador, una eternidad contenida en el instante, la emancipación de la intolerable opresión de lo sucesivo, un poema con todas las palabras que aún no existen.


“Sí los destinos de Edgar Allan Poe, la de los vikingos, la de Judas Iscariote son el mismo destino, la historia universal es la de un solo hombre”.

Denisse Yepiz

Bailarina

Estudiante de física