Martha ya está muerta.

Actualizado: 17 dic 2021

Nombres como Martha, Pina, Isadora, Marius Petipa, entre otros, continúan siendo el principal referente dentro de salones de danza alrededor de México. Y me pregunto, ¿Qué hay de Crystal Pite, Gabriela Carrizo, Sol de Leon y Ohad Naharin? Creadores y revolucionarios de la danza que rara vez se mencionan o analizan en los programas dancísticos. ¿Porqué seguimos bailando danzas del siglo XIX y despreciando aquellas de nuestro milenio? ¿Es acaso Martha Graham lo único que ha trascendido el tiempo? ¿Es necesaria otra temporada del Lago de los Cisnes puntual como cada año, en lugar de dar lugar y espacio a nuevas formas de creación?


Llevo dentro de la danza desde el año 2003, comenzando mis estudios en danza clásica. Aprendí a memorizar repertorio como el Cascanueces, Paquita y Coppelia. Tomaba clases de historia de la danza, que cronológicamente terminaban en Martha Graham. Continúe con mis estudios en danza contemporánea de forma profesional a los 18 años, en donde me topé salones de danza tapizados de fotografías de Sylvie Guillem o Alejandra Ferri e ignoré por muchos años a Paul Taylor, Steve Paxton, Sasha Waltz o Trisha Brown. La danza alrededor del mundo continuaba su naturaleza innovadora y evolutiva, pero yo seguía tomando clase de Graham a las 8:00 a.m., teniendo como única alternativa el Jazz. Las escuelas del Norte del país siguen llamando danza contemporánea a sus programas en donde el Graham es la espina dorsal de su currículo, dejando de lado y minorizando que la técnica Graham es considerada dentro de la danza moderna y no la contemporánea. ¿Qué nos impide que el sistema se actualice y acuñe el término correcto acorde a la oferta educativa? Martha ya murió, en 1991, tres años antes de mi nacimiento, para ser exactos. Pero para mí paso por la danza, sobre todo en la infancia y adolescencia, se me inculcó como lo más actualizado. ¿Por qué?


Me es imposible responder estas preguntas, pero tengo la capacidad de comprender que un cambio es necesario, y sobre todo puedo invitarte a tomar las siguientes recomendaciones, que en lo personal me han ayudado a crecer artística y profesionalmente. Hasta el año pasado, era difícil conocer el trabajo a fondo de compañías foráneas, algo que ha cambiado gracias al COVID 19. La mayoría de ellas tienen funciones o cursos virtuales, disponibles para profesionales, o novatos, qué quieran expandir su técnica y conocimientos. Compañías nacionales como Delfos, 4x4, la recién cerrada Nohbords o Fugite, contribuyen con nuevas propuestas artísticas dignas de admirarse. Y quisiera confesar, que esta invitación más allá de estar dirigida a bailarines, estudiantes o profesores se dirige a todos aquellos profesionistas dentro de puestos claves en compañías de danza, para que den espacios a creadores nuevos y sobre todo a creadores nacionales. México es un país de mucho talento, lamentablemente, de pocas oportunidades. Las compañías de danza clásica, por lo regular, las que cuentan con una mayor inversión de fondos, pueden aportar a esta revolución en la danza, dejando atrás funciones anuales del Cascanueces y abriendo sus puertas a aquellos que estén dispuestos a revolucionar la danza de nuestro país. ¿Qué esperamos? Podemos crear nuestro propio lenguaje y ser referentes no sólo en técnica, sino también en innovación alrededor del mundo. México necesita su propia danza, que surja de su contexto histórico y cultural.

Creadores, bailarines, artistas, abramos los ojos y aprendamos. No es posible ver más allá si no tenemos hambre. Hambre de una mejor educación artística y de una visión distinta del mundo. La vida no para a las 10 pirouettes, y es difícil poder ser artistas en su totalidad, si no conocemos el exterior y el palpitar de nuestro planeta. Seamos mas que un soldado al que le enseñan a contar hasta el 8, seamos un reflejo de la sociedad que habitamos, siendo el espejo no sólo del pasado, sino un reflejo de lo que nos depara el futuro.


Sofía Siller

26 años

Saltillo Coahuila México

Performer/ Gestora (Autorretrato)