El arte en tiempos de Bradbury

Actualizado: 17 dic 2021

Hace días terminé un libro que habla de las innovaciones que cambiarán nuestra vida, desde que dejarán de existir las cajas registradoras hasta que en un futuro, no muy lejano tengamos cepillos de dientes inteligentes con conexión a internet. Esto eventualmente nos llevará a vivir en ciudades inteligentes. Y no, ya no es ciencia ficción.


¿Se imaginan una casa completamente inteligente? No lo sé, pero a mí me hizo recordar al cuento de Ray Bradbury, “La Pradera”, escrito en 1950. Es el primer cuento del libro El hombre ilustrado. En el cuento, que en aquel entonces se antojaba futurista, relata la historia de una familia inmersa totalmente en la tecnología de punta, en donde ni siquiera se ataban los cordones de sus propios tenis. ¿Cepillarse los dientes solos? ¡Qué bah! Eso era cosa del pasado y ni quien supiera hacerlo, no era necesario. Y así con todo: comida, ropa, dientes, cama, etc. Pues bien, parece que esa idea futurista de Bradbury, está por llegar, y sinceramente no creo que falte mucho para que la adoptemos más que por gusto, por necesidad, porque todo estará conectado y no habrá manera de vivir analógicamente, a menos que uno se vaya a vivir a las montañas y vivir como Thoreau en el Lago Walden.

Pero en sí no es lo que me tiene pensando desde que leí a Bradbury, no me preocupa conectarme a la tecnología (aunque algunos mencionan esa extraña palabra “privacidad”), sino que nos llevará a desconectarnos entre nosotros. No solo que el whatsapp nos unió a la gente que no teníamos cerca y nos aisló de las que tenemos al lado, sino que hemos dejado de hablar con otros seres humanos en tiempo real y nos estamos acostumbrando. Y esto es ahora que aún no estamos totalmente digitalizados, que aún tenemos cajeros, vendedores… ¿cómo será nuestra interacción cuando todo pase por el big data? Y esa desconexión es lo que me inquieta.


Y es ahí cuando me pregunto, ¿nos acostumbraremos también a no pensar por nosotros mismos? ¿Qué será de la filosofía, de las letras, del bello arte de crear? ¿Qué será de la plástica, de la danza, del teatro? ¿Sere


mos capaces de sentir la necesidad de ver arte? Los artistas sin duda siempre tendrán la necesidad de expresarse, pero ¿y el público? ¿Tendrá tiempo para el arte?

En los noventas para conectarse a internet, había que echar andar el módem y se tardaba unos minutos en hacer conexión. Luego abrías el internet explorer y lo mismo, se tardaba en cargar. Al ir al cine, había “intermedio” para ir al baño o a comprar palomitas. Todo era más lento, estábamos acostumbrados a que las cosas llevaban tiempo. Practicábamos la paciencia.

Ahora ya no hay tiempo para perder, vivimos de prisa, corriendo y muchas veces, detrás de nada. Y ahí entra mi duda ¿cómo será filosofar en tiempos de la inmediatez? ¿Acaso la filosofía y el arte serán el único espacio en donde podremos olvidarnos del tiempo? ¿Será que volvamos a ser humanos por medio del arte?

Yo apuesto por el sí. Habrá que averiguar cómo.





Marixa Tamez

45 años

Santiago NL, México

Gestora